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MANUEL VARELA SALGADO - Presidente de la Sociedade Galega de Sexoloxía
El sexólogo Manuel Varela Salgado. // Rafa Vá
"En general los jóvenes se sienten muy cómodos hablando de sexo"
Un instituto de Pontevedra fue el escenario elegido por la Sociedade Galega de Sexoloxía para “radiografiar” las actitudes de las jóvenes generaciones ante el sexo. “En general”, explica Manuel Varela, “se sienten muy cómodos hablando de sexo, aunque con mentirijillas, por ejemplo sólo un 4% de las chicas reconoce que se masturba, cuando sabemos que es falso, pero por lo demás han sido muy participativos.
—¿Cómo hablar de sexo a los hijos? —Ése es el gran problema que pone de manifiesto este estudio: muchos padres con decir que no están capacitados para hablar con sus hijos de sexo ya escurren el bulto y se lo pasan a los educadores. Y por su parte, los profesores dicen que ellos no son los padres, ellos tienen una función muy importante que hacer y pasan mucho tiempo con ellos para eso, que es efectivamente darles clase y contribuir a su educación, pero los padres tienen una parte muy importante de responsabilidad en la educación sexual que asumir y que muchas veces no asumen. Creo que la educación en este caso debe ser compartida: la sociedad tiene que dar algo, los padres también y los educadores en los colegios también. —Más de un 60% de los jóvenes reconoce en el estudio que no utiliza preservativo ¿en qué se está fallando? —Pues en que creemos que las cosas son menos frágiles de lo que en realidad son, ellos creen que por una simple relación sexual no va a pasar nada y por supuesto puede pasar, no toman precauciones porque consideran que al no ser una relación continuada, al ser un episodio aislado sin continuidad, no va a pasar. Evidentemente el riesgo es mínimo, pero si en ese momento la pareja está en ovulación podemos tener una diana al 100%. —¿Somos a un tiempo una sociedad ignorante en materia sexual e “hipersexualizada”? —Diría una sociedad erotizante, utilizamos mucho el erotismo, lo usamos para vender un coche o un perfume y para ello se nos pone una mujer impresionante y a veces no sabemos si fijarnos más en ella o en el perfume. Creo que sí, que estamos tergiversando las cosas y además utilizando a la mujer como un objeto y además ese es un tema muy grave, la mujer no es un objeto sino un ser que está ahí para un trato igualitario. Y al hombre hasta este momento no se lo trataba como un objeto, al menos hasta ahora y salvo ciertos casos, pero a nadie se le debe tratar así, es una falsa idea de las personas, que da idea de sumisión de unos sobre otros y así se explica muchos de los episodios de violencia y abusos que vemos. —¿Los secretos para ser un buen amante? —Son ser tolerante, dar para recibir, siempre hay que dar antes para poder recibir, nunca ser exigente y ser innovador, hay que cambiar porque no se puede utilizar siempre los mismos modos. Y estar siempre aprendiendo, abierto a todo, no ser impositor, debemos de ser abiertos a muchas cosas. Y algo muy importante es saber escuchar, si tengo una duda exponersela a mi pareja para que la entienda, podemos ponerla en práctica o aclararla, eso es muy importante porque si me guardo algo ya tenemos ahí un misterio por resolver y siempre hay un punto negativo que nos va a propiciar un roce, por eso la confianza es muy importante. —¿Seguimos magnificando el coito e identificándolo a la relación sexual? En personas mayores de 45 años sí, en esos casos el coito es importante y parece que sin él no hay sexo. Yo por ejemplo tengo una consulta en la que hablo de sexualidad con adultos varones y me encuentro con ese problema, que cuando porque tienen algún tipo de disfunción les indico que durante un tiempo no hagan penetración, que no hagan coito, les parece que les estoy quitando el sexo. Y yo les explico que el sexo empieza con una mirada, con una intención, con un beso o una caricia y muchas veces ellos no saben lo que es una caricia porque no exploran la piel, que es un órgano muy placentero, una fuente que deben buscar. Muchas veces tenemos que enseñarles a tocar, a acariciar y a experimentar una serie de sensaciones que no han experimentado hasta ese momento precisamente porque han sido muy coitales. Para ellos el sexo ha sido un pene en erección, estimular mínimamente a la pareja y la penetración, y después las mujeres se quejan de que se han sentido casi violadas porque no estaban preparadas. —¿Existe la adicción al sexo o como algunos autores no lo considera una patología? —Sí existe, como existe la ludopatía. Hay personas que están todo el día ya no digo practicando sexo sino viendo películas porno, comprando objetos, erotizándose, leyendo cosas que erotizan y excitándose, sí existe esa adicción y además es un tema que tratamos en los congresos de sexología, aunque por suerte no es demasiado frecuente, pero hay un porcentaje no desdeñable. —¿Continúa habiendo diferencias entre géneros a la hora de relacionar afectividad y sexualidad? – Sigue habiéndolos, la mujer es más afectiva, siempre lo fue, aunque cada vez las aproximaciones son mayores: el hombre se está dando cuenta de que no puede ser puramente sexual, pasional o coital sino que hay que trabajar otro tipo de valores como acariciar, besar, decir cosas, porque a la mujer se la estimula no por la vista como al hombre sino por el oído, la palabra y el tacto. Hoy en día se incrementan ya ese tipo de prácticas por parte del varón.
Fuente:elfarodevigo.es
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