| Relato Erótico: La Madre de mi amigo Marcelo |
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Quiero contar esta historia que tengo, y que me tiene bastante loco, por decirlo menos. Desde hace bastante tiempo, que tengo un muy buen amigo, Marcelo con el que he compartido gratos momentos. Lo conocí en el colegio y desde esa época somos muy compinches. Como cuando lo conocí eramos chicos, tendríamos unos 7 años, conocí también a su mamá, Patricia una señora joven, muy agradable y cariñosa, que recién se venía separando del papá de mi amigo. Como es de suponer, en esa época nosotros ni nos fijabamos en el sexo opuesto, era un tema sin mayor importancia para ambos, por lo cual me extrañó mucho que mi amigo me contara que cuando salía con su mamá, los hombres le decían groserías a ella y le silbaban. Para mí, la señora Patricia era solo muy simpatica. y cariñosa.
Los años pasaron, y lo divertido para mi vino cuando tenía entre 13 y 14 años, ya que un día mi amigo me invitó a quedarme en su casa. Yo llegué temprano y jugamos toda la tarde a la pelota. quedamos cansadísimos. En la noche Patricia nos sirvio una rica cena, aparte de mantener una agradable conversación. Como a eso de las 00. hrs cuando me disponía a ir al baño para odormir pasé por el dormitorio de Patricia y la vi totalmente desnuda. Debo decir que quedé helado, hasta esa fecha solo había visto mujeres desnudas en revistas, en vivo nunca y menos con ese cuerpo tan lindo, así que volvi en mi y me acosté. Como es de esperar, desde esa fecha, la señora Patricia aparte de ser simpática y cariñosa, era un monumento y me empezó a excitar mucho (aparte tiempo antes que ya me interesaban las niñas). Desde esa vez, mi amigo me seguía invitando,y yo seguia espiando de vez en cuando a su bella mamá. Pasaron Los años con una rutina casi igual, y en el último año de secundaria mi amigo me invitó por dos semanas a una casa en la playa que ellos tienen. Nos instalamos solo los tres y una empleada de la casa. Lo pasamos muy bien, comimos nos bañamos, todo fantástico. Un día me di cuenta de que mi amigo quería irse a la semana siguiente de llegar, ya que venía el "amigo" de la mamá, que era bastante desagradable. Un día salimos temprano con mi amigo a pescar por ahí cerca pero yo me devolví ya que estaba muy cansado. Caminé de vuelta a la cabaña por cerca de una hora y llegué, me tendí en un sillón del comedor y dormí un rato. Pronto unos ruidos extraños me despertaron. Me levanté y me dirigí al pasillo donde me encontré con el panorama mas excitante de mi vida; estaba Patricia teniendo sexo con su "amigo". Era impresionante, ella primero le chupa la verga, igual que en las películas porno, pero aun más salvaje, estuvo así como por 10 minutos, después él la penetró por el culo. Era maravilloso ver el cuerpo de Patricia sudando bajo ese sujeto, sus senos grandes se movían sin parar estaban como sueltos, sin control, ella gemía como una loca ya que no sabía de mi presencia en la casa. Al rato Particia se echó a la boca la verga de ese sujeto saboreando litros y litros de semen, sin ninguna vergüenza. Para que les cuento como quedé después de ese espectáculo, creo que debo haberme masturbado unas 4 veces esa noche recordando esa escena tan bella. Yo por mi parte guardé silencio, y no le dije nada a Marcelo, aun no se por qué, pero me quedé mudo. Marcelo por su parte me dijo que no le agradaba ese sujeto ya que para él era asqueroso ver a su madre besuqueándose con un viejo asqueroso como él. Pasaron unos meses y nuevamente me quedé en casa de Marcelo ya que era su cumpleaños 18. Celebramos con mucha gente hasta muy tarde y luego yo me fui a acostar al saco de dormir. En la mañana Marcelo salió a arreglar unos asuntos para la Universidad y yo me quedé en casa con Patricia. Yo estaba preparándome el desayuno cuando llegó ella y me dijo -Buenos días, mijito-¿Cómo amanecio? -Bien gracias, tía.- Quedé pasmado, solamente vestía un camisón bastante escotado y sin ropa interior lo que permitía ver sin dificultad sus pezones y su bello pubico. Me preparó el desayuno mientras me conversaba de unas amigas que yo ni conocía, pero yo no le atendía ya que estaba mirando su cuerpo. Ella se percató de esto y se sonrió mientras me decía cualquier estupidez. Al rato se acercó a mi por detrás de la silla y susurrándome al oído me dijo que sabía que yo me excitaba con ella mientras me acariciaba la espalda. Me levanté y nos besamos con pasión mientras yo le rajaba su camisón y comenzaba a lamerle esas grandes tetas blancas y suaves. Fue una experiencia inolvidable que se repite de vez en cuando hasta estos tiempos.
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