Ah, que se me olvidaba "Ultra" (claro, con ese nombre como para no experimentar cosas mí¡s allí¡), la fantasia canina mia es verdadera y se me ocurrió por primera vez de la siguente manera (ya que hay gente que piensa que no hablo en serio):
Una vez que estando en la zona del patio de un chalet, regando las plantas, con la cancela abierta (la de la finca, no la de mi entrepierna), entró un perro, de algíºn vecino supongo.
Yo tenía la regla. Me agaché para acariciarlo y noté como me husmeaba entre las piernas con insistencia, tanta tanta que no pude evitar hacer una prueba ... y me descubrí eso. Si, si, e incluso me aparté el "dodotis".
El perro, mí¡s bien pequeño y macho (aunque no machote, pues "no era muy echao pa adelante", como decimos en mi pueblo de Mí¡laga), me olió muy ligeramente con desconfianza y después fue como si se hubiera asustado, y se mostraba muy huidizo de mí (vamos, casi como si le hubiera querido envenenar con la regla) y se acabó marchando.
Tras este encuentro, la verdad es que me quedé con las ganas de que me hubirera chupado, aunque ahora ya en lo que pienso es en algo mí¡s, y que no es en que me penetre por delante pues eso ya lo conocí sobradamente en mi etapa hetero.
Ah, cuidado con el doberman, que dicen que son muy traicioneros.
Ah, y finalmente, por lo visto se aconseja ponerle calcetines a los perros para no arañar (vamos, que al final al pobre perro pulgoso le quitan todo el morbo).