Fallas… ¿sexo?

Las Fallas tienen un punto sexual para mucha gente: el estruendo de una buena mascletà que finaliza con una explosión de carcasas tan intensa que recuerda al clÃmax de un orgasmo y el olor a pólvora que impregna el ambiente, atrapándonos hasta el punto de retenernos como el olor de unos genitales bien lubricados. Todo ello aderezado con música de bandas y con la proximidad de la primavera que tanto nos “altera†y nos empuja a pasear por las calles bulliciosas buscando esa posible relación sexual tan tórrida como la misma cremà de la falla ganadora.
Pero ¿qué hace que sean tan especiales? A parte de la innegable belleza de los monumentos de cartón piedra, del colorido de las calles iluminadas, etc., están acompañadas de dÃas de vacaciones y por tanto de tiempo libre para dedicarlo a nosotros mismos.
Cualquier perÃodo vacacional es una excusa perfecta para aparcar nuestras preocupaciones diarias y disfrutar de la familia, de los amigos, de nuestras aficiones… y como no, de nuestra sexualidad. Podemos aprovechar la mañana, la siesta, la noche… porque el dÃa cuenta con muchas horas para exprimir, aunque parece que pasan volando, y nos encontramos dispuestos a “vivirâ€. También es tiempo de amores muy intensos cuyo perÃodo de vigencia puede caducar cuando volvamos a nuestra rutina laboral, o no, e incluso de sólo encuentros sexuales aislados.
Al cabo de unos dÃas nos toparemos con la vuelta a nuestro dÃa a dÃa monótono y con el temido sÃndrome postvacacional, pero ya nos preocuparemos cuando llegue y hasta entonces, a disfrutar, eso sÃ, con protección y cabeza.
¿Has ido alguna vez a las fallas? ¿Has vivido alguna aventura sexual durante las vacaciones? ¿o un amor inolvidable?

