Ilustración: Luis Parejo
Lo que se ha conocido como polución nocturna −el nombre se las trae y entronca con la visión más puritana y negativa de la sexualidad− es una eyaculación involuntaria durante el estado del sueño. Mejor serÃa denominarlas ‘emisiones nocturnas’. Son más frecuentes en hombres adolescentes o adultos jóvenes y pueden ocurrir desde
La teorÃa más extendida al respecto sostiene que es el resultado directo de la estimulación ocasionada por los sueños eróticos o fantasÃas. No obstante, hay hombres que aseguran que durante sus emisiones nocturnas sus sueños no tenÃan un contenido erótico. Otra teorÃa plantea que es la forma en la que el cuerpo se deshace del semen para evitar un sobre-almacenamiento. La frecuencia de las emisiones varÃa mucho y hay quienes nunca han tenido una.
Este testimonio real nos acerca a la vivencia de esos sueños húmedos: “Recuerdo haberlos experimentado, en especial alrededor de los 17 años. Entonces deseaba practicar la castidad y no me masturbaba. DesconocÃa de lo que se trataban y la primera vez que tuve una me asusté un poco, aunque pronto identifiqué lo que era. Fue una mezcla de placer y desagrado. SolÃan ser el producto de unos sueños eróticos muy vÃvidos. La sensación de eyacular era lo que a menudo me despertaba y mi recuerdo inmediato de los sueños era bastante placentero. Normalmente se trataba de intensas fantasÃas sexuales muy afines a mis gustos y deseos”.
“La sensación desagradable se debÃa a que de repente me veÃa afectado por el baturrillo producido. Como no me masturbaba prácticamente nunca, las emisiones solÃan ser muy copiosas. No sólo el pijama quedaba empapado, la humedad alcanzaba las sábanas y el edredón; era entonces que las experimentaba como poluciones”.
“También recuerdo que podÃa producirme mucha frustración terminar muy mojado y no poder recordar los sueños. Era como tener que limpiar la casa tras una fiesta en la que no habÃa participado”.
 M. Pérez, J.J Borrás y X. Zubieta
