
La búsqueda del placer puede ser la razón de ser de la vida de una persona (hedonismo) o sólo una de ellas y para obtenerlo existen los afrodisÃacos.
Al actuar sobre los mecanismos eréctiles, la mucosa genital, ciertos receptores nerviosos, etc. surgieron como un método curativo contra la impotencia y el descenso del apetito sexual, para aumentar la descendencia o incluso para disminuirla al inhibir el deseo sexual cuando lo que se pretendÃa era derrotar al enemigo. En la actualidad su mayor difusión está asociada a la búsqueda del sexo por el sexo, es decir, en la obtención de placer superando lÃmites, artificialmente.
Existen muchas clasificaciones aunque los podemos agrupar en dos categorÃas generales, los que actúan a nivel fÃsico y los que lo hacen a nivel mental. Los primeros son sustancias quÃmicas como fármacos, hormonas, etc. que actúan directamente en los centros nerviosos o en los genitales, mientras que los otros son mucho más asequibles, seguros, imaginativos y divertidos y se encuentran, en muchos casos, asociados al fetichismo.
Como “afrodisÃacos fÃsicos†tenemos sustancias que nunca deben consumirse sin la supervisión de un especialista porque pueden provocar graves trastornos e incluso la muerte como la Yohimbina, que es un alcaloide presente en el árbol africano conocido como Yohimba y en algunas plantas amazónicas; El polvo de las Cantáridas que son unos insectos coleópteros; El nitrito de amilo, que es un vasodilatador; Drogas como la cocaÃna, el éxtasis…; La raÃz de Mandrágora que sorprende además por su enorme parecido con el pene humano; La zarzaparrilla que consumÃan los indios mejicanos y de la que en la actualidad se extrae la testosterona, etc. Sustancias que, en cantidades excesivas, tienen el efecto contrario como ocurre con el alcohol que deja de ser un desinhibidor y provoca una pérdida de erección, etc. Aquellas cuyas propiedades y efectos secundarios aún se desconocen, como ocurre con las raÃces del Omuboro, etc.
Todos necesitan una predisposición, es decir, no son independientes de la imaginación y permiten abandonarse al sexo por el sexo al eliminar determinadas barreras fÃsicas, aunque no despiertan otros sentimientos al ser sólo activadores sexuales.
Pero sin duda los mejores, si no existe un problema fisiológico que se deba tratar médicamente, son los “afrodisÃacos mentales†porque nunca provocan una pérdida del control, son inocuos y nos permiten trabajar con la imaginación e incluso despertar, al contrario que los anteriores, sentimientos más allá del sexo por el sexo, como de cariño e incluso de amor. ¿Cuáles son? Todo depende de cada uno y la puerta está abierta a nuevas sugerencias, pero aquà veremos sólo algunos. Como vivimos en la era de la imagen, no me negaréis que todo lo que nos recuerde a los genitales puede hacernos imaginar, como por ejemplo unas fresas rojas bien maduras que recuerdan a unos pezones y a una sonrosada mucosa genital; unas buenas ostras y almejas que se asemejan a una carnosa vulva; unos plátanos y pepinos que parecen penes erectos. Por otro lado, una sugerente lencerÃa acompañada o no por una buena pelÃcula erótica o porno y la visión de unos juguetes sexuales; etc. Pero no debemos olvidar que disponemos de otros sentidos como el olfato, el tacto y el oÃdo y asà un perfume o esencia escogido con cuidado, la suavidad del terciopelo, la seda o la untuosidad de un aceite perfumado extendido por el cuerpo y una música acompañada de ciertas palabras, pueden provocarnos una gran excitación y por tanto un gran placer.
No me olvido del chocolate que hay quien lo considera, sobrevalorándolo, como el sustituto del sexo porque contiene sustancias que se comportan como neurotransmisores excitatorios y que pueden actuar tanto como un afrodisÃaco fÃsico como mental.
Para terminar, no debemos dejar de lado los afrodisÃacos fruto de creencias populares que, sin mucho fundamento cientÃfico, pueden provocar la extinción de ciertas especies como los rinocerontes, por su cuerno que es triturado y consumido, la lagartija de manchas rojas que se introduce viva en una botella con alcohol que luego se bebe, o la foca macho y el castor cuyos genitales son ingeridos. O incluso problemas graves de salud, como los derivados de inyectarse productos obtenidos de ciertos animales e incluso trasplantarse partes como testÃculos de guerreros muertos en combate o de ciertos monos. La base de estas prácticas es la creencia de que la potencia sexual se puede transmitir.
El hedonismo, sin llegar a lÃmites enfermizos de búsqueda del placer, puede ser muy saludable y la imaginación puede abrir muchas facetas amatorias que están ahà por descubrir y que pueden sorprendernos.
¿Conoces otros afrodisÃacos a parte de los mencionados? Hay autores que sostienen que los afrodisÃacos también pueden haber surgido para que la mujer desee el sexo por el sexo, más frecuente en los hombres, y no tanto por el binomio amor-sexo ¿estás de acuerdo con esta afirmación? ¿Cómo serÃa tu escenario ideal afrodisÃacamente hablando? ¿Unas buenas viandas bien presentadas en la mesa te excitan? ¿Qué opinas de la extinción de especies por la obtención de afrodisÃacos?
Cristina G.M.