Por mucho que digan que la imagen no lo es todo, lo cierto es que influye. Un estudio que va a publicar «Human Nature» ha concluido que las mujeres que hacen el amor con varones más atractivos alcanzan mayor placer sexual que las que tienen parejas menos agraciadas
Eche un vistazo a la ilustración que acompaña este texto. A pesar de que el mensaje es un poco exagerado, lo cierto es que tampoco le falta algo de razón. Investigadores de todo el mundo llevan más de una década intentando esclarecer las razones de un hecho muy curioso: las mujeres que mantienen relaciones sexuales con hombres atractivos alcanzan el orgasmo con mayor facilidad y en mayor número de ocasiones que las que tienen parejas menos agraciadas.
Los últimos datos a este respecto se han resumido en un estudio que se va a publicar próximamente en la revista Human Nature y que ha sido elaborado por investigadores de la Universidad Florida Atlantic y la Universidad de Texas (ambas en EEUU), en colaboración con un equipo de la Universidad de Kassel, en Alemania.
El objetivo de estos científicos era observar la relación entre el orgasmo femenino y el atractivo masculino y comprobar, tal y como han hecho estudios anteriores, si las mujeres alcanzan más veces el clímax con los hombres más guapos.
Para ello, realizaron encuestas a 388 féminas, tanto en Alemania como en EEUU, cuyas edades oscilaban entre los 17 y los 62 años. Además de los datos demográficos y socioeconómicos que se suelen registrar en todas las investigaciones, las entrevistadas respondieron a varias cuestiones acerca del atractivo físico y sexual de sus parejas, de la satisfacción emocional y sexual que obtenían de su relación, así como de la frecuencia con la que alcanzaban el orgasmo en proporción al número de veces que mantenían relaciones.
Finalmente, los autores observaron que las mujeres que estaban emparejadas con los hombres más atractivos tenían más orgasmos, independientemente de la frecuencia de sus relaciones sexuales, de la edad de las parejas y de la duración de la relación sentimental. Los investigadores no han podido encontrar la razón causal entre el atractivo masculino y el clímax femenino. Además, reconocen que algunas féminas del trabajo pueden haber dado respuestas un poco sesgadas. Por ejemplo, si habían tenido un orgasmo en sus últimas relaciones (poco antes de la encuesta) quizá este hecho les haya hecho mirar a su pareja con mejores ojos y, en consecuencia, haber exagerado un poco su atractivo.
En cualquier caso, «nuestros resultados son iguales a los de Thornhill y su equipo [científicos que llevan estudiando este tema desde hace años] en 1995, y corroboran la evidencia de que el orgasmo femenino obtenido a través del coito es, en última instancia, una adaptación de la teoría de comportamiento animal sobre las preferencias de las hembras por el semen que porta buenos genes», explican los autores en sus conclusiones.
De esta forma, el hecho de que las mujeres alcancen el orgasmo más fácilmente y más a menudo con parejas atractivas sería una reminiscencia de un comportamiento que rige la sexualidad de muchas especies animales, sobre todo en las que el macho juega un papel activo en la cría de los hijos, como ocurre (al menos en teoría) en los seres humanos. Se trata de lo que los expertos denominan, desde hace años, «búsqueda de buenos genes».
Según esta teoría, las hembras buscan emparejarse con machos sanos que trasmitan buena herencia a los cachorros, de tal forma que éstos nazcan y se desarrollen fuertes y sanos. Además, estas hembras buscan un buen padre para sus retoños (que les defiendan de los enemigos naturales, les proporcionen alimentos, les enseñen a sobrevivir...). Según parece, la apariencia física es la única pista externa que tienen las hembras para distinguir a un padre adecuado de otro con un genoma no apto, por lo que un macho sin problemas físicos tiene más posibilidades de ser candidato al apareamiento.
En todo este proceso, el orgasmo de la hembra juega un papel fundamental. Según han revelado varias investigaciones (llevadas a cabo tanto con humanos como con animales), cuando la hembra alcanza el clímax retiene el semen en su cuerpo durante más tiempo. De esta forma, existen más posibilidades de engendrar descendencia cuando ella alcanza el orgasmo en las relaciones sexuales.
Hasta aquí llegan las hipótesis de etólogos y antropólogos, y los paralelismos con los animales. Es cierto que en la conducta sexual de los seres humanos influyen infinidad de condicionantes externos que hacen que una mujer se decante por un hombre u otro (educación, cultura, religión, ambiente, situación socioeconómica...).
No obstante, cabe recordar que en el emparejamiento humano también intervienen factores bioquímicos (nerviosos y hormonales) y que gran parte de ellos están regidos por lo que los científicos llaman «cerebro visceral», es decir, la parte más primitiva y menos racional de nuestro cerebro.
El caso es que el motivo concreto aún está en el aire. Entre tanto, se barajan varias explicaciones. «Incluso podría ser que las mujeres mejor dotadas por la naturaleza para alcanzar el orgasmo tuvieran una tendencia natural a sentirse atraídas por hombres atractivos», explicó a SALUD Steven Gangestad, profesor de la Universidad de Nuevo México y colaborador habitual del profesor Thornhill. «Tenemos una evidencia, pero no las conclusiones», afirma.
|